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¿Es posible lograr tus sueños?

7 agosto, 2019
Lograr tus sueños

Si viste la película norteamericana de 2006 En busca de la felicidad, quizá recuerdes la escena en la que el protagonista y su hijo juegan baloncesto.

Cuando el niño menciona que le gustaría volverse profesional en el juego, su padre intenta mantenerlo “con los pies en la tierra” y le indica que es muy probable que no llegue lejos, por lo que debería aprovechar mejor su tiempo.

El hijo arroja la pelota lejos, desalentado, lo que lleva al protagonista a decirle lo siguiente:

 “Jamás permitas que te digan que no puedes hacer algo. Tampoco yo. ¿Entiendes? Si tienes un sueño, tienes que perseguirlo. Las personas que no llegan muy lejos te dicen que tú serás como ellos. Pero si sueñas algo, realízalo. Punto”.

La vida de Christopher Gardner no tuvo un comienzo sencillo. Creció en un hogar dominado por la violencia, el alcoholismo y el analfabetismo, por lo que aprendió desde temprano que la vida no está hecha para ser fácil y tenía que valerse por sí mismo.

“La caballería no va a venir”, solía decirle su madre. Esta condición fue la que marcaría sus años más difíciles.

En su peor momento económico, cuando vivió en la calle, Chris tuvo un capital de menos de 20 dólares. Con esa cantidad tenía que sobrevivir, mantener a su hijo y pagar los servicios que utilizaba mientras estaba en su periodo de prueba en Dean Witter Reynolds (el cual no era remunerado).

Además, debía aprovechar cada minuto posible. Era el primero en llegar a la empresa y el último en irse (muchas veces, incluso, usó el lugar a escondidas para que él y su hijo pasaran la noche), contactaba a un aproximado de 200 clientes potenciales al día y por las noches se dedicaba a estudiar sobre la bolsa y cómo funcionaba.

Por si eso no fuera bastante, también tenía que planificar sus citas de negocios para que estuvieran cerca de hospitales y así aprovechar el tiempo para intentar vender escáneres de densitometría.

Sobra decir que su vida en esa época no fue fácil. ¡Era una locura! Pero continuó haciéndolo hasta que obtuvo los resultados que quería. Fue una demostración de que el éxito es más una carrera de resistencia que de velocidad.

“Nunca abandones un sueño porque crees que vas a tardar demasiado tiempo en conseguirlo; el tiempo va a pasar de todas formas”

Earl Nightingale

Una historia de compromiso

Hace unas semanas, una amiga aprobó el examen para ingresar a la carrera de Medicina en una de las universidades más prestigiosas de América Latina.

Sin embargo, cuando fue a realizar el registro para comenzar sus clases se enteró de que, por cuestiones políticas y burocráticas, tendría que esperar siete meses antes de poder empezar a estudiar en forma.

Esto la desalentó bastante.

No le agradaba la idea de perder tanto tiempo, pero no era demasiado grave: decidió investigar las materias con que se encontraría al entrar a su escuela y se propuso estudiar por su cuenta para construir las bases de su educación. De esa manera no desperdiciaría ese tiempo, además, tendría una ventaja en sus primeros semestres.

Sin embargo, surgió un nuevo problema: sus padres le retiraron el apoyo económico. Querían que se uniera al negocio familiar o que, en caso contrario, como ya era mayor de edad, se mantuviera por sí sola.