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¿El estrés puede ser bueno?

14 junio, 2019
¿Por qué el estrés es bueno? Pinterest

¿Cuándo fue la última vez que estuviste bajo demasiada presión?

Esa en la que tuviste que entregar un trabajo muy grande en un periodo muy corto o cuando cierto proyecto o plan se dificultó de repente y tuviste que hacer hasta lo imposible para solucionarlo.

Todos hemos pasado por algo así. E incluso algunas personas lo experimentan día con día.

Un trabajo demasiado demandante, situaciones difíciles en el ámbito emocional, entre muchas otras, son situaciones que superan los recursos que tiene nuestro cerebro para concentrarse, por lo que se activa un estado de alerta que nos da un empuje extra.

A este estado lo conocemos como estrés.

Es una concepción muy extendida que el estrés es algo exclusivamente malo:  produce ansiedad, dolor de cabeza, irritabilidad, depresión, fatiga, problemas de sueño… Pero como suele suceder, existen dos lados de la moneda.

¡El estrés puede ser bueno!

Para entender y aprovechar los beneficios que puede proveer el estrés (y evitar sus perjuicios) es necesario entender con qué estamos lidiando.

Se asume que el estrés es una respuesta evolutiva a situaciones para las que la reacción de lucha o huida no era suficiente.

Es decir, en algún momento nuestros antepasados tuvieron que enfrentarse a un problema que no pudieron resolver de manera inmediata con una respuesta corta y bien dirigida, sino que tuvieron que realizar una serie de tareas complejas para el cumplimiento de dicho trabajo.

No obstante, con esto surge una pregunta:

¿Por qué algo tan dañino como el estrés se encuentra en nuestra evolución?

Los beneficios de preocuparse

Psicólogos de la Universidad de California llevaron a cabo una investigación con la que intentaron hallar la respuesta a esa pregunta.

Descubrieron que todo depende de la reacción que el estrés produce en nosotros.

Reacción Motivacional

La primera de ellas es la motivacional y significa que cuando nos preocupamos, nuestro cerebro se prepara para lo peor.

Por ejemplo, si nos preocupa que fumar una cajetilla al día pueda producirnos cáncer de pulmón, estaremos motivados a dejarlo.

Aunque es algo que damos por sentado o de lo que no nos damos cuenta (ya que nuestro cerebro lo realiza todo sin darnos un aviso), este proceso es importante ya que, si dicha motivación no surgiera en nosotros, seguiríamos fumando sin importarnos que cada cigarrillo nos acercara más a una enfermedad

Es decir que el estrés nos muestra la importancia de hacer algo para prevenir un resultado dañino o indeseable y se asegura de que lo tengamos presente para que tomemos decisiones apropiadas para nuestro bienestar (lo cual, como consecuencia, reduce el estrés).

Además, sirve para mitigar las consecuencias de las malas noticias y mejora la efectividad de nuestras acciones para responder a los obstáculos que surgen en nuestros planes.

Reacción de Amortiguación

La segunda reacción es la de amortiguación afectiva que, como su nombre lo dice, amortigua y nivela nuestro estado emocional una vez que la tensión ha terminado o está cerca de terminar y nos da un “empujón” que nos hace sentir exitosos y bien con nosotros mismos.

Eustrés y distrés

¿Entonces el estrés es bueno? Lamentablemente, no siempre.

El “estrés bueno”, también llamado eustrés, es un proceso natural que se activa durante un periodo corto y que nos ayuda a responder a una situación concreta con todos los recursos que tenemos disponibles.

El “estrés malo”, conocido como distrés, ocurre cuando los estímulos negativos superan el potencial que tiene la persona para mantenerlos controlados y en equilibrio con sus recursos.

Esta respuesta del organismo aumenta drásticamente el gasto de energía (y la respuesta química del cuerpo) y por lo tanto produce aquellos efectos negativos que ya mencionamos, como el cansancio, el dolor corporal o cambios en la cognición y el comportamiento.

Algunas formas de eustrés (el bueno) son bastante obvias, como la ansiedad que sentimos al comenzar un nuevo trabajo, al contraer matrimonio o al mudarnos.

En general, este tipo de estrés es breve, nos motiva y nos llena de energía, lo que nos ayuda a actuar de la mejor manera posible.

Y podemos diferenciarlas del distrés, ya que este conlleva un peor desempeño, problemas físicos y emocionales y dura mucho más tiempo, lo cual nos hace sentir como si no tuviéramos la capacidad de completar las tareas a las que nos enfrentamos.

¿Cómo ser más resistente al estrés?

Irónicamente, necesitamos estrés para poder superar el estrés.

Cuando asumimos retos razonables, como ponernos fechas límites en los trabajos, hablar frente a un público pequeño o en general exponerte a estímulos fuera de tu zona de confort, hace que nuestro cerebro se prepare para manejar situaciones estresantes y nos vuelve resilientes.

Tal como los músculos se hacen más fuertes con el ejercicio, permitiéndonos cargar más peso.

En lugar de percibir una tarea demandante como algo negativo, hay que detenernos y recordarnos que el estrés puede ser algo bueno.

En vez de pensar algo externo como “es imposible terminar este proyecto a tiempo”, debemos llevar la atención hacia nosotros mismos y decir “puedo con esto” o “soy capaz de hacerlo” o “cuando termine me sentiré genial”.

No olvides que para mantener el estrés bajo control es vital llevar una vida saludable: dormir bien, no sobrecargarse con actividades, alimentarse correctamente, ejercitarse y aprender a relajarse.

Y si la idea de cambiar tus hábitos te parece difícil y estresante, piensa que no hay mejor forma de empezar a implementar el eustrés en tu vida.

Si esta información te fue de utilidad y quieres aprender a mejorar tu situación de estrés, te recomiendo leer Los mejores hábitos de la gente exitosa.

¿Conoces a alguien que sufra de estrés? Compártelo con tus amigos y ayúdalos a sacar provecho de ese estado de ánimo.

¿Por qué el estrés puede ser bueno? Pinterest.